Debió ayudarla a salir de las garras de un hombre como Pietro, pero ella nunca quiso decirle que había sido él. No debió haber sido tan duro la ultima vez que habló con ella, recordaba aquel día.
Bianca era joven, tan joven como para no conocer los riesgos del mundo y la crueldad de los hombres. Había descubiertos mensajes en el teléfono de su hija demasiado comprometedores como para dejarlo pasar. Le hizo frente como todo padre y al sentirse acorralada ella no pudo evitar soltar la confesión que más de dolió.
—Mis decisiones no deben importarte padre, si estoy un hombre casado o no, no debe de ser de...