No podía permitir que hablaran de su mujer.
Era un Salvatore, el único que quedaba vivo.
—Cuidado con lo que dices Clement, porque la boca castiga—afirmó Aleksander—, eres un político y la vida de los políticos siempre está llena de suicidad, cuidado, tal vez pronto una torre de basura caiga sobre ti, porque, así como tu puesto de da poder, también puede quitártelo. No lo sé, tal vez mañana estés cubierto de basura y en el suelo, mientras que quienes has insultado, te pisotean.
Las palabras cargadas de verdad siempre terminaban hiriendo a alguien y ese fue el caso de Clement, quien lo miró con enfado para luego marcharse chocando...