—Señor Gibson, adelante, pase por favor.
La guapa pelirroja, abrió más la puerta permitiendo el paso a Kennedy, quién en cuanto estuvo dentro de la oficina, no pudo creer a quién él tenía en frente; Sin embargo, permaneció callado, esperando que la señora presidenta tomara la palabra, no podía ser quién él pensaba, aquella joven pobre y huérfana con la que él se había andado divirtiendo en su pasado, 13 años atrás cuando pasaba sus vacaciones de verano, en la mansión de sus padres en Napa Valley, no podía ser ella, negaba Kennedy.
—Buen, día, tome asiento por favor —le indicó la presidenta—. Antes de comenzar, ¿quiere comentar o discutir algo, sobre la empresa o del personal?
Kenya, lo había reconocido desde que empezó a leer su curriculum, pero ella era una profesional y primero estaba la empresa que rencores del pasado, si el tener a Kennedy en
la nómina de la empresa, le iba a proporcionar lo que estaba buscando, lo demás no venía al caso, ella buscaba resultados alguien con la capacidad que veía que él tenía, pues su curriculum no le podía mentir desde sus calificaciones y recomendaciones que se había encargado de corroborar.
—Buenos días —respondió Kennedy—. No, nada que comentar. Podemos comenzar usted lo disponga.
Se notó el nerviosismo que, por fracciones de segundos, envolvió a Kennedy, ahora no sabía si haberles rezado a todos sus santos y con los mejores deseos de su amigo, podría tener alguna posibilidad, a lo mejor tendría la peor humillación de su vida, cuando Dominic le había hablado de la señora presidenta de tan prestigiosa empresa, se había imaginado a todas las mujeres del mundo, pero nunca hubiera pensado en ella.
—Bien, me presento en caso que, su amigo Dominic no le haya comentado de mí —comenzó a decir la señora presidenta CEO de la empresa—. Mi nombre es Kenya Walter, presidenta de esta compañía, ya que me he presentado, dígame señor Gibson, primeramente, ¿por qué quiere trabajar aquí con nosotros? Lo escucho
En ese momento Kennedy, sintió un sudor frío un intenso mareo, que lo removió por completo; y de no haber estado sentado, se había ido de bruces contra el piso.
No podía creerlo, estaba ante esa mujer, que el dejó
abandonada por irse a estudiar a una Universidad de New York. La vida, no podía estarle jugando está mala pasada, no
obtendría el trabajo, pensó. Ella no lo iba a contratar, después de lo que él le hizo 13 años atrás.
Lo más probable es que se haya casado y por eso no la reconoció por el apellido Walter pues en su vida no había conocido a otra mujer con ese nombre, y por lo visto había conseguido más de lo que hubiera conseguido si se hubiera quedado con él, eso había pensado Kennedy, pero había una historia totalmente distinta, a la que pasaba por su cabeza, tendría que averiguarla más adelante
—Veo que, no piensa responderme la pregunta,
señor Gibson —Ella lo sacó de sus profundos pensamientos a un Kennedy muy metido en sus recuerdos—. Bien, no importa. Comencemos con la entrevista entonces
Kenya, se había dado cuenta que Kennedy la había reconocido también, desde que entró a la oficina, pero ella estaba un paso adelante, por lo consiguiente, se había esperado esa reacción, o, por otra parte también pensó que ya no se acordaría de ella pero se dio cuenta que había sido lo primero el la recordaba de igual manera
—No —interrumpió Kennedy, desesperado—. No
podía responder, por tantas razones, por las que quiero trabajar aquí, que, si enumerara todas, nos llevaríamos la vida entera, así que le diré las más importantes. Quiero trabajar aquí, porque es la mejor empresa líder en su ramo y desde que supe que solicitaban personal para el puesto de
desarrollador de software, llamó mi atención soy el mejor que va a tener, si bien ya estudió mi curriculum
Kennedy, estaba apostando todo en esta entrevista, obtendría todos los beneficios que se podían obtener en el mejor puesto de la ciudad e incluso del mundo entero, todos los grandes proyectos que había ideado desde pequeño, los podría presentar en esta empresa, ahora era su oportunidad de demostrarle al mundo que no se había equivocado de carrera, que todas las horas que había empleado en sus inventos estaban a punto de rendir todos los frutos.
—Muy bien, prosiga. —Ella le hizo elegante con la mano
Un ademá, él estaba buscando en los dedos de Kenya poder encontrar un anillo de bodas y entre los que traía puestos, le pareció ver uno de matrimonio, por lo que supuso que si se había casado. ¿Cuándo. no lo podía saber, y él, no pensaba preguntarle algo tan privado
—También quiero trabajar aquí, porque es una empresa en la que me puedo desarrollar profesionalmente, en la que puedo viajar para llevar su tecnología a varios lugares del mundo y porque, toda mi vida, he esperado por una oportunidad tan buena como esta.
Precisamente era lo que estaba buscando Kenya, alguien que estuviera dispuesto las 24 horas del día, que no le importara viajar a cualquier parte del mundo por tal de llevar su trabajo a donde se necesitara, y se había dado cuenta que no se había casado y por esd había puesto, disponibilidad de trabajo a tiempo completo
—Excelente respuesta, dígame señor Gibson, cómo le ha ido en sus empleos anteriores? —Ella lo traspasaba con la mirada—. Me interesa saber, de sus experiencias laborales
anteriores, por supuesto.
Ella ya había investigado de cabo a rabo todos los pormenores que le pudieran interesar, él llevaba un récord de buena conducta en las tres empresas en las que nabía trabajado, pero ella quería escuchar de su voz, como había sido su experiencia en las mismas
UN MES ANTES
—¿No estás cansado de esto?
—¿A qué te refieres? —preguntó Aleksander a su mejor amigo Phillipe mientras tomaban un café, luego de un amplio día de trabajo en el Bancaposta, donde solo se rodeaban de números y de dinero que claramente nunca podrían tener en sus manos.
Apenas y les alcanzaba para tomar el café más barato de la zona.