Más tarde se acercaron sus cuñados a burlarse de él en voz baja:
—Era de esperarse que entraras a esta reunión de colado —susurró Camille—, un bastardo como tú jamás recibiría una invitación.
—Pensé que los Salvatore tendrían al menos algo de dignidad —añadió su esposo con una sonrisa socarrona.
Aleksander bufó.
—Yo busco oportunidades, y si me permiten, he de charlar con un inversor.
Caminó lejos de ellos, para charlar con un inversor británico. No pensaba durar más tiempo siendo rebajado y burlado, con trabajo duro les demostraría lo contrario.
...
—¡Pero qué demonios! —exclamó Pietro a la mañana siguiente cuando antes de que tomara el desayuno mirara a...