Una vez que regreso a casa y me visto detrás de la casa, voy hacia la entrada y lo encuentro saliendo por la puerta principal.
—¡Dante! —llamo y me apresuro hacia él—. ¿A dónde vas?
Él toma un respiro.
—Bueno, ya estás de vuelta. Quédate adentro; mi madre está en camino. Ella se quedará contigo aquí.
—¿Pero a dónde vas? No me digas que vas con ellos a las montañas.
—No. Voy a la frontera norte para reunirme con el grupo cuando regresen. Hice algunas llamadas y envié a Ben a la alcaldía.
—Yo—bueno. ¿Cuándo volverás? —pregunto, cansada de estar separada de él. Siento que cada vez que nos reunimos,...