Me volteé para observa a mi tío. Aguardé para que lo negara, pero ni siquiera se inmutó.
—Asumes bien, pero fue solo después de enterarme que fuiste tú —lo señaló con el dedo—, quien le había destrozado el corazón aquella noche, cuando no apareciste y los siguientes días en los que seguías sin darle ninguna razón a Sam de tu paradero. —Sentí una gran presión en mi pecho—. Hasta el último momento, me negué a creer que mi mejor amigo estaba detrás de todo lo que Sam estaba viviendo. Aunque mi subconsciente me gritaba que todo era consecuencia de las artimañas de un hombre como tú —pasó por mi lado...