RICK
Yo, sin embargo, no lo había dicho en broma, sino más bien, tanteaba el terreno con John. Samanta me gustaba y sabía que no daría paso hacia el matrimonio con aquel jovencito.
No lo amaba, y eso era suficiente para mí. De todas maneras, seguiría jodiéndole la tarde a John.
—No estaba bromeando —volví a decir—. Si por alguna razón, Samanta no llegara a concretar su compromiso con ese niñato, ya te voy advirtiendo que me gustaría conocerla. —Lo señalé con la mano que sostenía mi copa, para luego llevarme la bebida a la boca.
—Pero, ¡qué te sucede, Rick! ¿Te has vuelto loco, acaso? —respondió furioso—. Recuerda que,...