RICK
Oí el despertador y, por primera vez en mi vida, no deseaba desprenderme de las sábanas. Con pereza, comencé a removerme en la cama. Intenté espabilarme y abrir los ojos sin mucho éxito. Era lunes y debía acudir a la oficina, más aún porque durante la mañana presentarían a un nuevo socio comercial que aportaría un capital importante para un nuevo proyecto en Europa y Las Vegas.
—¡Sam! —oí a mi tío gritar tras la puerta—. ¡Pequeña, levántate!
—¡Ya voy, tío! —Puse una almohada sobre mi cabeza.
Sin mucho afán, me metí en la ducha y dejé caer el chorro de agua caliente sobre mi piel. Sentía ciertas molestias...