SAM
—Bonita oficina —comentó al fin, con el habitual tono que empleaba cuando estaba en presencia de muchas personas—. ¿Trabajaré aquí, contigo? —cuestionó con seriedad.
Suspiré, rodeé mi escritorio y tomé asiento en mi sillón.
—Pediré que acondicionen una oficina para ti, ahora mismo. —Agarré el teléfono y pedí al encargado de recursos humanos que hiciera lo que le había dicho a Rick.
—Gracias, Samanta —agradeció con sinceridad y tomó una postura, como si no hubiera ocurrido nada entre nosotros hace un momento.
—¿Qué es lo que pretendes? —pregunté furiosa. Entornó sus ojos y tomó asiento frente a mí—. No me gusta este juego, Rick. Sabes perfectamente que John te...