—Mis yernos, Clement Donalli y Steve Harmon.
El anciano asintió y les dio la mano a ambos.
—He escuchado de la carrera política de Donalli y también de los negocios fructíferos de Steve Harmon, deberás disculparme Leroux, pero me agrada mucho este muchacho. También es tu yerno ¿No?
—Claro —dijo mirando a Aleksander con una ligera sonrisa, aunque forzada.
—Tu hija también me parece maravillosa, objetiva en muchos aspectos. —Mientras decía aquello un guardaespaldas se acercó al anciano susurrándole unas palabras: Los estudios de ADN habían llegado, estaban en su oficina. El anciano hizo un gesto al hombre y luego prosiguió—. Tengo que retirarme unos momentos, regresaré unos instantes, espero...