—Yo si necesito un hijo, señor Leroux.
—Llámame Alfredo. Se que necesitas un heredero, porque tu eres uno, entonces estaré encantado de que Rebecca, te de uno, pero apreciaría que dejaras que sus hermanas tuvieran hijos primero, ya sabes, por cuestiones de edad, dense un tiempo antes de decidir procrear hijos, necesitan tiempo en pareja y esa clase de cosas—explicó Alfredo pero con un muy oscuro sentimiento dentro, pues no lo hacía por ellos, si no porque se negaba a que su primer nieto fuera hijo de Rebecca, esperaba su primer nieto varón de Camille (su favorita) o de Emilia (su predilecta). Rebecca siempre había sido su inquietud, su menos...