Quizás estuvo un poco mal, pero no pude evitarlo. Cada vez que pensaba en que ella me estaba engañando, me volvía loco. Cuando pensaba que lo que sucedía entre nosotros se sentía bien, volvía a venirme a la mente que ella me busco todas esas veces intencionadamente.
¿Por qué se hacía la que no me reconocía? Tanta maldita actuación me sacaba de quicio.
Ella me abordo el día del bautizo, tuvimos una magnífica noche un poco pasados de copas pero no era como para olvidarlo. Ese día salí a comprarle pastillas para el dolor porque creí que había sido su primera vez, pero cuando volví ya no estaba por ningún...