Me coloque el plástico, y me sumergí rápidamente en ella. Volví a cerrar los ojos, gozando de la sensación. Sus piernas estaban totalmente abiertas para mí, así que me la folle rápido, profundo. Le recosté, de manera que pudiera quitarle la camisa blanca por completo. La penetre más y más rápido, imaginando que era ella... Melina. Chupe sus senos, mientras me movía dentro de ella.
—Ah, cógeme más fuerte.
Hice lo que me pidió, pronto el lugar ya estaba lleno de ruido. Entre gemidos, penetraciones y gruñidos.
Cuando no pude más, el orgasmo de ambos llegó. Me empuje hasta el fondo de su interior, apretando sus caderas hacia mí. Temblé...