En mi mente ya había matado a mi hermano como unas veinte veces, no era posible que yo esté emparentada con ese culero, traidor y egoísta que se atrevía a jodernos a todos, además de quizás dejar a su hijo huérfano. Porque seguro que saldrá de esto, pero en la cárcel. Ahí va a parar si las cosas siguen saliendo mal y si sigue por ese mal camino.
Cerré los ojos, y me los tape con las manos recargada en la mesa, ya estaba derrotada. Tenía que limpiar los platos rotos de Lucas yo, porque ya estaba aquí y porque de lo contrario, nadie podía hacerlo a éstas alturas.
—Increíble....