—¿Por qué perdonaría a tu familia, así nada más? La única manera de hacerlo, es si te casas conmigo.
—¿Y si no lo hago? —preguntó con voz temblorosa.
Me acerqué hasta la altura de sus ojos, la mire tan intensamente como pude ser capaz.
—Entonces lo perderán todo —sentencié.
Pasaron unos segundos en los que ella no dijo nada, solo me miró como un ratoncito asustado sin escapatoria.
«Bien, eso está muy bien», me dije a mi mismo con satisfacción.
—Está bien, me casaré contigo —susurró, rendida por fin.
Estaba hecho.
Salí del edificio todavía confundida.
Alexei solo me dijo que esperara por su llamada, y que me explicaría todo...