Jamás celebramos el día del padre. Realmente, pocas veces vivimos como una familia.
Fuimos la segunda familia secreta, el secreto sucio de papá del que nadie debía enterarse porque no era lo correcto, porque causaría problemas.
Yo era un problema. Algunas veces llegué a sentirme tan miserable, tan vacío y solo que quise odiar con todas mis fuerzas a su familia "oficial", aquella que no tenía que esconderse ni avergonzarse, la cual podía gozar de tantas cosas que yo y mi madre no. Pero no podía, porque al fin y al cabo, ellos tampoco lo sabían, y cuando llegó el momento de conocernos a la muerte de nuestro padre, fueron...