Joder. El tipo ya estaba considerando demandar la empresa. ¿Adivinen quién era la presidenta provisional? ¡Pues yoooooo! Así que por ende, ya me daba por demandada, mis padres y hasta el pobre Santiago entre las patas. Por lo que, sin más opciones, tuve que pedirle amablemente a la chica que calme a su jefe y me permita tener una reunión con él. Ella logró concretarme una cita con Alexei, en una oficina temporal que tenía acá en México.
La sola idea de verlo me ponía a temblar de anticipación. No sabía si iba a poder mantenerme serena, él me volvía loca con solo mirarlo, si hubiera tenido tiempo de elegir...