Hoy era el día.
Así que se desperezo poco a poco, se sentó en la cama y estiró su cuerpo lo más cuidadosa que pudo. Estaba embarazada de ocho meses y medio, casi en la recta final. Las cosas no podían ser mejores al lado de su esposo, su dulce y domado esposo, Alexei.
Sonrió. Si hace seis meses le hubieran dicho lo mandilon que podía ser, y lo sexy que eso lo hacía ver, probablemente se habría reído.
Pero ahora, luego de medio año de matrimonio, estrías en las caderas, mucho sexo y otras tantas revelaciones después, podía jurar que no había mejor esposo sobre la tierra que él....