—¿Dónde estamos?
—Ya llegamos, espera un momento más.
Como si fuese fácil, yo no puedo estar en está situación, me inquieta mucho, se siente incómodo tener este aparato en los ojos, pero me permitió avanzar de la mano de él. Me volví a remover quedándome quieta cuando él dejó de caminar y rascándome el cuello, intenté distinguir algo en esta oscuridad. Pero soy incapaz de encontrar a algo, o alguien.
—¿Lista?
—Hace un rato ya.
Y me quito la venda para mí deleite y curiosidad, pero tan dramáticamente que se demoró en sacar esta tela de mis ojos. . .
Ya cuando lo hizo pude distinguir por primera vez los...