Ese sábado 15 de enero era un día que en cualquier momento dejaría de existir. El desayunó pasó, el almuerzo también y ella se sentía como animal enjaulado, viendo la televisión, acomodando su ropa, leyendo una revista o mirando a través de la ventana.
B.J ya no era su guardaespaldas a tiempo completo y no entendía por qué. Se lo preguntó a Max y él solo le dijo que tenía una tarea importante que cumplir, nada más, ese fue el único dato que le dio, por lo que ahora le asignaron un jovencito, alguien nuevo con cara de niño que se apellidaba Boreanaz, apodándose J.B gracias a su nombre, Jaison...