—He sido una mujer independiente toda mi vida, me estás encarcelando. De hecho, lo hiciste, poco a poco lo hiciste. —Se tragó el contenido completo, echando su cabeza hacia atrás y se levantó—. Te he dejado cena en el horno, pero no sé ni para qué lo hice, ya que imagino que comiste no dé dónde diablos.
Rumbo a salir, él se levantó, dejando rápidamente su vaso sobre el escritorio para poder alcanzarla.
—Espera. —La tomó del brazo y la giró hacia su cuerpo.
—¿Me vas a esposar o qué? ¿Me encerrarás en tu despacho?
La soltó de inmediato, aunque ya ella ponía resistencia al mover su brazo.
—Carla, créeme,...