El pecho estaba a punto de reventarme y no era para menos. Yo… yo amaba a Sam con todas mis fuerzas, con el alma, aunque doliera. Tenía ganas de vomitar después de aquella discusión por la rabia que me causaba que John se hubiera puesto de parte de aquel tipo.
Sin embargo, a pesar de todo, sabía que tenía razón en cuanto a querer solamente a Samanta, pero nada podía hacer. Mi corazón solo estaba con ella, solo latía ante la mención de su nombre o algún gesto de su parte. La quería más que a mi propia vida y por esa misma razón, era que no quería resignarme.
Solo...