SAM
Mi rostro se descompuso y me recosté en el sillón.
—Creo que sí.
—No es correcto, Sam. Aún estás a tiempo para retractarte —volvió a insistir y negué con pesar—. El señor Jones me preguntó por ti —dijo con cautela y la miré perpleja—. Al parecer, se molestó mucho de que no vinieras estos días en la oficina. Creo… más bien, estoy segura de que le interesas y pienso que el hombre del que me hablaste, el de tus sueños, es él. ¿Tengo razón? —increpó con suavidad. Esquivé la mirada—. Tengo razón —afirmó con un suspiro.
No tuve el valor de negárselo a ella.
—Eso no importa, Linda. Rick...