Me había resignado al susodicho romance de Samanta e intuía con todas mis fuerzas de quién se trataba. Sin embargo, jamás había visto tan feliz a Sam, que lentamente me fui haciendo la idea de que; o aceptaba su decisión, o ella saldría de mi vida para siempre.
Fueron días enteros observándola, estudiando sus reacciones, su humor, su modo de comportarse cuando regresaba a casa, feliz después de un encuentro con el fulano aquel. Me había contenido para respetar su privacidad, no seguirla y confirmar de una vez, las fuertes sospechas de que era Rick quien había intervenido en la vida de Samanta intempestivamente. Era el único que podría tener...