SAM
Tragué grueso al oír sus palabras y esperé en ese momento que me besara. Tontamente cerré mis ojos y entreabrí mis labios aguardando probar de nuevo aquella boca, que en cierto modo logró quemar y helar mis entrañas. Había dispuesto de la mía en el elevador esta mañana.
Sin embargo, solo sentí un casto beso en mi frente y abrí abochornada mis párpados para encontrarme con una sonrisa divertida, la cual me demostró que jugaba conmigo.
—¿Eso fue un sí? —preguntó.
Bebió de su copa y relamió sus carnosos labios con aquella lengua que me hacía perder la cordura. Recordar cómo se enlazó con la mía solo conseguía que...