SAM
Lenta y desesperadamente, mi ser cayó en un profundo hoyo. Sentía que flotaba en una nubosidad que no me dejaba ver la realidad. Los espasmos, un gruñido hondo emitido por mi boca y mi mano, presionando la suya sobre mi sexo, me demostraron que había caído en sus garras y que no habría vuelta atrás si él no se detenía.
Mi respiración errática, con mi pecho que subía y bajaba con violencia por lo que acababa de liberarse dentro de mí, fueron acompañados por palabras sucias a mi oído, que lejos de escandalizarme, ahondaba y prolongaba el impresionante orgasmo que logré alcanzar.
—Suficiente —musitó.
Liberó mi muñeca y se...