3 años y medio después…
Ibiza, España
El calor era insoportable y apenas lo toleraba. Sin embargo, Marina insistió en venir hasta aquí a pasar unos días por lo que accedí luego de varias peleas en las que reprochó que solo trabajara y nunca me hiciera tiempo para complacerla.
Durante los tres años que pasaron desde la última vez que vi a Samanta, me ha costado lo impensable seguir con mi vida. A pesar de todo, aún no he podido sacarla de mis recuerdos y se ha convertido en un suplicio no compararla todo el tiempo con Marina.
A veces, como un estúpido deseaba saber de su vida, escucharla por...