—Bueno… —lo miré apenada mientras suspiraba—. Ayer, luego de la cena, me fui con Rick…
Alex palideció y me vio sorprendido.
—Creí que John te llevaría… —bebió de su leche.
—Se lo pidió a él.
—Si lo hubiera sabido, te habría llevado a casa yo mismo. ¿Y qué sucedió?
—Pasé la noche en su casa… —respondí en un susurro, roja de la vergüenza. Alex dejó caer su tenedor sobre el plato y me sobresalté.
—Lo siento; continúa, por favor.
—Al parecer, Frank nos siguió y luego, hace un par de horas, apareció en casa diciendo muchas cosas que me confunden y me generan muchas dudas —dejé caer la cabeza sobre...