Dayana
Estoy sentada frente al sofá que tiene la mejor vista de Grecia...por lo menos está parte, en compañía de Neftis y un tazón de frutas, el atardecer pasa frente a mis ojos mientras acaricio su suave pelaje, de ratos despierta y se asegura de que sigo aquí.
Gabriel tuvo que salir a su oficina de emergencia pero no me dijo por qué razón exactamente. Posiblemente le de algo de pánico hacerme participe de todas las situaciones por qué me pone en riesgo, pero soy su esposa y eso también me pone en la mira aunque no sepa nada.
Mi teléfono vibra y Neftis se mueve solo un poco ante...