Me observo en el espejo y no puedo evitar sonreírle a mi reflejo. La madre de Gabriel me ayudó con el peinado y maquillaje y aunque pude haberlo hecho sola, la verdad agradecí que estuviera aquí y así poder evitar a Gabriel por un buen rato.
Paso mis manos por la tela del vestido que llevo hoy, es suave y preciosa, un vestido color tinto, con aplicaciones doradas debajo del pecho, tirantes un poco gruesos y una capa del mismo color que va desde mi cuello hasta el suelo, sujeta de un aro dorado con aplicaciones de diamantes reales.
Mi maquillaje es precioso y hace que incluso me vea más...