Dayana
Observo el teléfono entre mis manos y quiero reír pero me contengo por qué no sé cómo vaya a tomarlo Gabriel.
Juro por el Olimpo que muchos escenarios pasaron por mi mente, escenarios ilegales en su mayoría pero esto jamás.
—¿Estás siendo realmente honesto conmigo, Gabriel?
—Debo confesar penosamente que si, de aquí es de dónde salió y seguirá saliendo mi fortuna. De así es de dónde surgió la de mi padre.
—¿Tea sabe sobre esto?
—¡No! Por Zeus, me mata primero y me vuelve a traer a la vida solo para volverme a matar. Mi madre es una mujer demasiado conservadora Dayana, por eso ni siquiera mi padre...