Los celos le quemaban.
—Hueles a perfume de mujer, un perfume demasiado marcado para mi gusto.
—Rebecca, no te enfades, la señorita Conte es de la confianza del abuelo.
—Demasiada confianza en general diría yo—replicó ella mirándole con cierto gesto en la mirada que denotaba unos celos marcados—. No es común que una mujer se despida de beso de un hombre que apenas y conoce, las mujeres cargadas de confianza no son agradables, especialmente si colocan sus manos encima de un hombre casado.
—¿Estás enfadada?
—Estoy muy enfadada.
Aleksander colocó su mano sobre los respaldos del asiento para luego atraerlo delante suyo y acercar sus labios de forma inesperada a...