—¿Por qué habría de hacerlo? ¿Qué acaso no se da cuenta de que su escándalo también podría llegar a afectarme? —preguntó—. Mis relaciones públicas tendrán que hacerse cargo desde mañana de limpiar su apellido de las notas que mencionan el mío. Esto es vergonzoso no solo para usted si no para todo aquel que tiene lazos con su familia.
—¡¿Te atreves a decírmelo en la cara?!
—Claro, no es una mentira.
—¡Insolente! —gritó Alfredo.
Rebecca no pudo permitirlo y entonces antes de que Aleksander contestara con otra insolencia fue ella quien intervino e intentó hacerlo pisar tierra.
—¡No! No es un insolente, el que se está comportando de forma insolente...