—No debes de preocuparte, si sigues así terminarás sin uñas.
Miró a su marido con el ceño fruncido.
—¿Qué crees que digan? Yo pienso que las palabras de Camille van a perseguirme y eso corroborara las duras palabras de ella. No tienes idea de lo que se siente esto, es complejo, siento que me asfixio.
Aleksander se levantó del escritorio y caminó hacia su esposa. Le sujetó el rostro y le besó los labios.
—Quien es tu padre no define la cantidad de amor y cariño que mereces, mantenlo claro siempre.
—Lo sé.
—No, no lo sabes, siempre te atormentas con lo mismo. Asegúrate de olvidarlo, ocúpate en los asuntos...