Aleksander no pretendía más odio. Solo deseaba una cosa, ser feliz con su esposa, vivir su vida lo más pacífica posible y que su familia estuviera bien, viviendo su vida aparte, tal vez, pero bien.
Aquel mismo día durante la comida, Pietro dio sus puntos de vista al respecto. Tenía varias cosas que comentar pero en cuanto se sentó en su lugar miró una silla vacía. Asher no había ido a la merienda como le había indicado.
—¿Dónde está Asher?
—Ha dicho que lo disculparan, no ha podido venir —dijo su madre para luego tomar el tenedor y comenzar a cortar un trozo de carne.
—Creí haberle dicho que debíamos...