¿Pero no sería demasiado tarde? Era claro que su hermano había logrado ganar un contable terreno en la familia, en su matrimonio y en el mundo de los negocios, pero las cosas para alguien que había tomado un lugar que no le correspondía no duraban demasiado.
Miró la fotografía de bodas de su hermano y de Rebecca, su lindo vestido blanco y la ligera sonrisa en sus labios que denotaban su felicidad.
Eso no debía durar demasiado, no era culpa de Rebecca y él se encargaría de solucionarlo. Tenía una lista y el que la encabezaba primero era su hermano, no iba a cobrarle nada si accedía a devolverle lo...