—¿Estas bien?
—Lo estoy—dijo el girando también para quedar cara a cara con ella.
—Si lo dices con ese tono tan apagado no pienso creerte—la mujer se vio tentada a llevar las manos al lindo rostro de su marido para acariciar esa incipiente barba—. Puedes conversarlo conmigo, a pesar de parecer hueca soy muy inteligente.
Él sonrió.
—¿Quién te ha dicho que eres hueca? Esa persona debe ser un mentiroso. Una persona noble no puede estar vacía por dentro, Rebecca, es imposible—los ojos brillantes de Alek miraron a su esposa con devoción, pero al recordar lo que estaban hablando suspiró con agobio—. Mañana tengo que ir a la reunión de...