CAMILE
—¡Oh, Dios! Disculpe mi atrevimiento, señora Ross —dejé en su lugar la fotografía—. Soy Camile, un gusto —extendí mi mano hacia la mujer que me observaba también con curiosidad.
—El gusto es mío, Camile —respondió a mi saludo de la misma forma—. Mi hija dice que buscas a Henry...
—En efecto, señora Ross. ¿No le molesta si lo espero?
—Claro que no, siéntete como en tu casa. Por favor. —Me invitó a tomar asiento con unos modales exquisitos e hizo lo mismo, delante de mí—. Me intriga mucho saber dónde se conocieron. Mi hijo no es asiduo a invitar a nadie a la casa.
—Trabajamos juntos, señora Ross.
—¿Son...