Así fueron pasando varios hombres por mi vida, y sabía a la perfección que solo buscaban la publicidad que les daba ser el novio de la presidenta más joven de una compañía de semejante envergadura en los Estados Unidos. De no ser porque hubiera tropezado con Henry Ross, seguiría siendo de la misma manera.
Para mi suerte o desgracia, ese hombre sensual por donde se lo mirase, ha acaparado por completo mi atención, se ha ganado mi respeto, mi admiración en este corto tiempo y me dolía la posibilidad de no volver a verlo, aunque Gina me había asegurado que por problemas económicos con el banco, no le quedaría más...