CAMILE
El trayecto hacia el restaurante fue en completo silencio, hasta que decidí romperlo siendo honesta con él.
—Jamás pensé en ti como un objeto.
—No me digas… —musitó sin verme. Sus ojos estaban fijos hacia el exterior.
—Es verdad. Yo solo trataba de protegerme porque, como bien había dicho, muchos hombres se han aprovechado de mí y de mi dinero. —Volteó su rostro hacia mí y sentí una mirada compasiva—. No me mires así.
—¿Así cómo?
—Con lástima.
—Es imposible que te vea de esa manera.
—Pues no parece —repliqué, cruzándome de brazos, un tanto molesta.
—Mira, Camile. Lamento haber sido demasiado honesto y un tanto grosero hace unos...