CAMILE
Entraba y salía de mí, con más violencia que la anterior ocasión… buscaba desquiciarme, buscaba torturarme y lo estaba logrando. Quería dominarme, doblegarme ante él de aquella manera y yo… yo me estaba sumiendo por completo.
—Estás tan mojada… —musitó en mi oído, logrando que temblara aún más—. Estás caliente… ardiendo por dentro, mi preciosa Camile. —De una estampida más potente, me sometió por última vez antes de que me corriera por completo. Mi respiración agitada no le hacía justicia a la desesperación que sentía mi cuerpo por dentro. Quería más, mucho más—. Dime una cosa —increpó sin siquiera moverse, sin siquiera tener la intención de liberarme de esos...