CAMILE
El repique constante de mi móvil, hizo que me removiera inquieta entre unos brazos fuertes que me envolvían. Hice caso omiso a aquel sonido que comenzaba a fastidiarme, cuando sentí que Henry se desprendía de mí e iba a cogerlo. Al tomar el aparato, me desconcertó que fuese Gina, precisamente, la que llamara.
—Hola… —respondí con la voz ronca.
—Camile, ¡hasta que al fin coges el maldito teléfono! —La oí desesperada.
—¿Ocurrió algo? —pregunté, desconcertada. Me incorporé en la cama y Henry se sentó a mi lado.
—Henry debe regresar de inmediato, Camile. Tenemos problemas con los informes —explicó apresurada, un tanto ansiosa.
—¡¿Qué?! —grité prácticamente en el tubo....