CAMILE
Sentí como un olor agudo calaba mis fosas nasales, y que suaves golpeteos en la mejilla me hacían volver de la oscuridad en la que estaba sumida. Aspiré una bocanada de aire y un intenso mareo sucedió a la inhalación de ese potente olor.
Escuché de fondo a alguien susurrar mi nombre, pero se oía tan lejano que parecía un sueño… o más bien, una pesadilla por ese tono de voz que se me hacía familiar.
Con lentitud y pereza, fui abriendo mis párpados despacio, topándome con unos iris que en el pasado había añorado me vieran por el resto de mis días de aquella manera.
Los ojos celestes...