CAMILE
—Pues lo es… ya he investigado con otros colegas de mi entera confianza, pero no hemos encontrado indicios de cómo ha desviado el dinero, y mucho menos a qué cuenta. Tampoco lo he podido localizar… es como si se lo hubiera tragado la tierra…
—Pero… ¿Cómo? —pregunté conmocionada.
—No lo sabemos. Se debe abrir una investigación y realizar el proceso siguiendo los protocolos legales —explicó—. Deberás denunciar la estafa, si deseas que ese dinero aparezca.
—¡Sabes que no puedo hacerlo! —protesté—. ¡Me quitarían la presidencia! Los socios retirarían su capital y la compañía se vería en la ruina si asumo que nos han robado en nuestras narices.
—Entonces, no...