CAMILE
—No puedo permitirlo, Henry… no voy arriesgarte de esa manera. —Me puse de pie para enfrentarlo y negarme de manera rotunda.
—Déjame ayudarte, Camile. No perderemos nada con intentarlo —llevó sus manos a su cintura, viéndome con determinación.
—¡¿Qué no perderemos nada?! ¡Podríamos ir a la cárcel si esto se sale de control y si alguien llega a descubrirlo! —grité descontrolada—. Tienes una hija, tienes una familia que depende de ti. ¿Qué ocurrirá con ellos si sucede lo peor?
—Eso no pasará si los tres guardamos silencio, y no le decimos a nadie más lo que pretendemos hacer —explicó paciente. Era demasiado arriesgado y yo perdería nada comparado a...