CAMILE
No quise preguntar dónde pensaba llevarme, hasta que salimos del elevador y me apremió a que siguiera caminando por la acera.
—¿A dónde vamos? —pregunté, temerosa.
—A comprobar que lo que dices, es verdad —masculló con fastidio, y recién comprendí el significado de sus palabras cuando entramos a una farmacia.
Una mujer de mediana edad se encontraba detrás del mostrador, y con una hermosa sonrisa preguntó qué necesitábamos.
—Deme una prueba de embarazo —pidió sin siquiera saludar.
La dependienta extendió una, rápidamente hasta él, aguardando su parecer. Cristopher asintió y lo envolvió. Luego de pagar, salimos como entramos: él, tirándome del brazo, y yo, tratando de no enfurecerlo para...