—No, primero la fiesta, el anillo, la despedida y la boda.
—Bueno, una semana.
—Junio del año que viene.
—¿Por qué en Junio?
Puto cabron. Será cuando yo quiera.
—¿Por qué en una semana?
Y el desgraciado me abrió la puerta de la ducha para meterse también.
—Porque sí.
—Ya veremos, señor Vasilakis —espeté.
Como la puta ama que soy me salí de la ducha, y aunque mis ojos deseaban ver ese precioso pene, me hice fuerte para no caer en tentación y sin más me envolví en la toalla para salir a vestirme.
Hoy no lo dejaría meterse debajo de mi piel, hoy quería demostrarle que apesar de desear...