—Te ves hermosa.
—Gracias, supongo.
Antes de hoy, antes de hace dos semanas tal vez estaría derretida por el cumplido que me dio, pero ahora mismo solo me siento de tantos modos que ninguna encaja en la petulante fiesta que estamos por asistir.
—¿De verdad quieres esto?
—¿Qué quieres decir?
Me encogí de hombros, desviando la mirada, negándome a seguir con la idea de que juntos es un problema. Había un trato de por medio, no puedo simplemente tirarme para atrás. Mis ojos vieron una mano que estaba entre sus piernas, ¿acaso está nervioso? No lo sé, pero tomé su mano y aunque vi su cara de sorpresa, no le...