Esa vez aprendieron a hacer una deliciosa salsa Tzatziki y un rico pastel Mousaká. Le encantó lo fácil que eran las recetas, además era comida tradicional, quizás cuando llegara a casa podría hacerle a la abuela Sadie comida como esa, probar algo nuevo. El resto del día charlaron, cocinaron y comieron. Cuando acabo, Esmeralda estaba manchada en varias partes de comida, pero sonrió feliz, definitivamente le hizo olvidar el fiasco de la fiesta.
Como ya estaba bien llena de comida, y no tenía ganas de encerrarse en su habitación del hotel, al llegar al edificio tomo un desvío y fue a la playa privada que había detrás, reservado únicamente para...