—¿Como anoche? —su mirada cargada de intensión dió a entender perfectamente lo que quería decir. Esmeralda apretó sus manos juntas.
—Eso fue diferente, nada más pase por una tienda, tome lo primero que ví y me solté el cabello, no le di mucha vuelta al asunto —respondió con altivez.
—Entonces sigue haciéndolo, cariño. Me encanta.
Ella sonrió bastante halagada, y justamente pararon en su piso. La acompaño hasta la puerta de su habitación, y le dió un beso en la mano, como en los cuentos de hadas.
—Espero con ansias verte otra vez, Esmeralda. Vendré por ti en el tiempo acordado, usa algo casual si quieres.
Observó como se iba,...